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Secretos del Hombre Estoico
Miércoles, 30/10/2024
¿Has pospuesto tu alarma antes de despertar?
Las mañanas le dicen al mundo qué tipo de persona eres y, lo más importante, le dicen a tu subconsciente qué tipo de hombre eres.
Poner una alarma en la mañana no es solo una metáfora para las pequeñas decisiones que tomamos a lo largo del día; es un reflejo de cómo vamos a comenzar hoy.
Tengo un buen amigo que estuvo en las fuerzas armadas de Estados Unidos.
De hecho, es un emprendedor muy exitoso y siempre me ha interesado mucho su manera de vivir y trabajar en su negocio, porque utiliza mucho la filosofía que aprendió en el ejército y la adapta a su estilo de vida actual y a su negocio.
Me contaba que en el ejército cada día tiene una misión.
Siempre, sin excepción y sin pretextos, tiene que haber terminado esa misión al final del día.
Si tú dominas tu camino, asegurándote de que no importa qué suceda, estás cumpliendo tus misiones, las promesas y los compromisos que tienes contigo mismo.
Confiar más en ti mismo te fortalece.
Mi pregunta es muy sencilla: ¿quieres confiar más en ti mismo?
¿Quieres creer más en ti y en tus capacidades y cumplir la promesa que te hiciste para el día siguiente?
Si te comprometiste a levantarte a las 6 de la mañana, a orar, leer algo que te haga crecer, dominar tu camino, bañarte con agua helada y luego ir al gimnasio, debes mantener esa promesa.
Debes ser congruente con el compromiso que hiciste.
Pero, ¿Qué pasa si en lugar de despertarte a las 6 de la mañana te despiertas más tarde porque apretaste el botón de posponer alarma?
Acabas de romper una promesa.
Comenzar el día rompiendo una promesa es ser incongruente con la energía, la actitud y la filosofía con la que empezaste el día.
Los primeros pasos que das determinan el camino que vas a recorrer, y si lo empezaste siendo incongruente y rompiendo promesas, tu cerebro hará que tus acciones se mantengan congruentes con esa incongruencia a lo largo del día.
En lugar de rezar, te pondrás a navegar en YouTube o Instagram para pasar el tiempo, y cuando te des cuenta, ya no te dio tiempo de ir al gimnasio.
Ya vas con mal humor porque no empezaste bien, tienes fatiga mental y todo el día no fue como esperabas, todo por empezar el día apretando un botón en lugar de levantarte y ser congruente con la promesa que hiciste.
Es como una bola de nieve: una cosa lleva a la otra.
Una promesa rota termina rompiendo todas las demás promesas.
Recuerda cómo lo mencioné en un artículo anterior: la excepción se vuelve la nueva regla.
Cuando haces una excepción en tu vida, es probable que termine convirtiéndose en la nueva regla.
Le pasa mucho a la gente que fuma o bebe.
Dicen: "Voy a hacer una excepción por un cigarro o una copa, y ya no vuelvo a fumar ni a beber nunca más".
Pero esa excepción termina volviéndose la nueva regla y terminan fumando o bebiendo otra vez.
Hasta que deciden dejar de fumar o beber duran 3 años, y luego vuelven a hacer una excepción, y esa excepción se vuelve la nueva regla.
En el momento en que aprietas ese botón, estás haciendo una excepción, y esa excepción se va a volver la nueva regla.
A lo largo del día vas a terminar haciendo estupideces, pero piensas: "No pasa nada, lo he hecho los días anteriores, puedo hacer una excepción".
Tres meses después volteas atrás y te preguntas: ", ¿Cómo cambió tanto mi vida por una excepción que se volvió la nueva regla?".
Ya sabes, piénsalo muy bien antes de apretar ese botón, porque bien puede terminar definiendo el destino de tus días, semanas, meses, años y, por consecuencia, tu vida.
Este y otros principios estoicos los puedes leer en la biografía de Séneca El Grande
@adogel
Fuentes consultadas:
www.google.com
www.gustavovallejo.com.mx
Adolfo Gelder
adogel@gmail.com