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Especiales
Domingo, 26/01/2025
El 27 de enero de 1985, el papa San Juan Pablo II celebró una misa imponente en la Explanada de la Urbanización Montalbán en Caracas. Era la primera visita del Papa a Venezuela. Miles de personas se reunieron allí desde la noche anterior para no perderse ni un minuto de la visita del Papa. Después de una entrada majestuosa en el papamóvil, entre la multitud emocionada que gritaba, lloraba y cantaba, comenzó la misa.
"Dame un pito", gritaban una y otra vez. "Juan Pablo amigo, Venezuela está contigo", coreaban otros. Ninguna de esas voces callaba, y frente al micrófono, el Papa exclamó: "Venezuela amiga, el Papa está contigo". Las emociones que surgieron, tanto en el Papa y sus acompañantes como en la multitud, fueron indescriptibles. Fue necesario vivirlo para entenderlo; las palabras no son suficientes.
En su homilía, el Papa comenzó diciendo: "Como obispo de Roma, sucesor del apóstol San Pedro y hoy peregrino en vuestra patria, quiero ante todo postrarme en profunda adoración ante el único Dios en el misterio de la Santísima Trinidad, y a los pies de la madre de Dios, la Santísima Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, que preside este encuentro. Y ante tantas familias de los barrios cercanos, proclamamos hoy todos juntos en esta explanada de Montalbán nuestra alabanza a la sabiduría y omnipotencia divina".
Estas palabras, llenas de un gran contenido teológico y con mucha cercanía espiritual, fueron muy significativas para los presentes, reconociendo la Virgen de Coromoto. En otro momento de la homilía, el Papa dijo: "Y al dar gracias a Dios, imploro de su paternal misericordia que la semilla de la fe continúe madurando y dando frutos abundantes que respondan a los retos y exigencias de nuestro tiempo. Que el tiempo que se avecina sea también expresión de nuestra acción de gracia y de nuestra plegaria común al Padre".
El acto solemne de coronación de la venerada imagen de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de todos los venezolanos y las familias del país, concluyó con un acto de ofrecimiento de los hijos de Venezuela a la Virgen de Coromoto. El Papa coronó la nueva imagen de la Virgen, obra del escultor Manuel de la Fuente, que sería venerada en el santuario de Guanare en construcción. Esta no fue una coronación canónica en nombre y por autoridad del sumo pontífice, sino una coronación realizada por las propias manos del Papa, algo muy poco común.
Con esta coronación, el papa Juan Pablo II reconoció la aparición de la Virgen de Coromoto en 1561 y 1562 resaltó a la Virgen María como la madre de Jesucristo, hijo de Dios, rey mesiánico y único Salvador del mundo. Es decir, la madre de Dios, la Theotokos. Hace 40 años, el 27 de enero de 1985, el papa Juan Pablo II colocó una tercera corona a la Virgen de Coromoto. Recordemos que ella apareció coronada, y luego el papa Pío XII la mandó a coronar el 11 de septiembre de 1952. Juan Pablo II insistió en venerar la presencia de la madre en Venezuela mediante la acción de gracia, con un fervor palpable, porque estaba seguro de que con Dios siempre ganamos.
María García de Fleury
Apostolado Mundial de la Virgen de Coromoto