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Secretos del Hombre Estoico
Martes, 1/4/2025
Cuándo conocí a mi mentor, llevábamos conversando un buen rato y me dijo: "Adolfo, ahora que ya nos conocemos y que ya tenemos una buena relación de amistad (si quieres que te ayude, porque siempre dejamos clara esa parte de que yo quería que fuera mi mentor, más allá de que se pueda crear un lazo de amistad; yo lo veía como un mentor), perfecto, pero yo solo te voy a poder ayudar si me enseñas tu lista actual de metas para que hablemos sobre lo que es importante para ti. Si no, ¿Cómo te voy a ayudar igual y te doy una recomendación que no está alineada con lo que es importante para ti, hacia dónde quieres llevar tu vida?". En eso me quedé pensando y le dije: "Bueno, ¿pero qué pasa si no tengo una lista? ¿Qué pasa si no tengo una lista de mis metas? No tengo metas establecidas, igual y sí tengo una idea en mi cabeza de lo que quiero hacer, hacia dónde quiero llevar mi vida, pero no tengo una lista escrita. ¿La necesito?". " Sí, Adolfo, la necesitas. Necesitas una lista con tus metas escritas. Y si no tienes una lista de metas, pues podría adivinar que el saldo de tu cuenta de banco no sobrepasa unos cuantos dólares". Y la verdad es que tenía razón. Me di cuenta de que no tenía una lista de metas y tenía razón: mi cuenta de banco no sobrepasaba unos cientos de dólares.
Y entonces, pues yo me quedé pensando: "Okay, ¿quieres decir que mi saldo bancario va a cambiar si tan solo tuviera una lista de metas?". Y se rió y me respondió drásticamente: "Te lo puedo casi garantizar: escribir tus metas te transforma de un fracaso general a un éxito específico".
Y ahí todo me hizo clic, porque como tú sabes, a mí nunca me ha gustado ser parte de la mayoría. Entonces, cuando me dijo "vas a pasar de ser de un fracaso general de las masas a un éxito específico si escribes tus metas", puse manos a la obra. No me hizo mucho sentido, te voy a ser honesto, porque ¿bueno, de qué me va a servir escribirlas si ya lo tengo en mi cabeza? Pero luego, investigando, te das cuenta de que hay algo poderoso cuando escribimos las cosas, no solo nuestras metas. Por eso yo recomiendo tanto hacer journaling, escribir todos los días en algún cuaderno, en alguna libreta, en tu computadora, y llevar cierto tracking, cierta medición de lo que vas escribiendo. Te vas dando cuenta de tu progreso cuando queda plasmado de forma escrita. Lo mismo pasa con las metas.
Se hizo un estudio en el año 2003 sobre las metas de año nuevo que se plantean las personas, los famosos propósitos de año nuevo. Y qué sucedió: estudiaron durante todo un año a personas que escribían sus metas para el año nuevo y a las que simplemente las pensaban (e incluso tenían cierta claridad sobre ellas, pero se quedaban en sus cabezas sin plasmarlas de forma escrita en algún lugar). Y un año después, con todas las personas que participaron en este estudio, resulta que solo el 4% de las personas que tenían claras sus metas, pero solamente las dejaron en su cabeza sin escribirlas, lograron cambiar, lograron acercarse o cumplirlas. ¿Adivina cuál fue el porcentaje de personas que tuvieron éxito cuando las escribieron? ¡46%! 4% los que no las escribieron, 46% los que lo hicieron. Simplemente con escribirlas aumenta tus probabilidades de tener éxito. Es una diferencia de más del 1000 por ciento en cuanto a éxito por el simple hecho de escribir las cosas. A veces no tenemos que saber ni siquiera por qué.
Una de mis teorías es que mucho de nuestro comportamiento y de nuestras decisiones creemos que son conscientes, pero realmente tomamos esa decisión por algo a un nivel subconsciente. Y cuando escribimos las cosas, algo sucede que nuestro subconsciente empieza a trabajar. No sé si te ha pasado que escribes algo y en la noche sueñas sobre ello. Empieza tu subconsciente a trabajar. Entonces, mi teoría sobre esta situación de escribir nuestras metas es que cuando las escribimos, nuestro subconsciente empieza a trabajar en ello y entonces empieza a encontrar, empieza a ver posibilidades que a lo mejor tú conscientemente no ves. Y entonces pronto se te ocurre una idea, de pronto te das cuenta de que, pues no sé, hacer networking, conectar con una persona que tiene ciertos recursos y que eso está alineado con esta meta específica que te planteaste, se te empiezan a abrir puertas y empieza a fluir, pero no es nada más por azares del destino, es que tu subconsciente empezó a trabajar en eso que escribiste. Y entonces te das cuenta de cosas que no te hubieras dado cuenta, de posibilidades que no hubieras podido ver si no hubieses escrito las cosas.
Yo te quiero invitar a que hagas este ejercicio: pregúntate si tienes tus metas escritas, sí o no. Algo tan simple como eso es un buen lugar para comenzar, porque luego me escriben y me dicen: "Adolfo, es que me cuesta, no tengo claridad, estoy confundido". Bueno, pero ¿mínimo tienes una lista? Porque cuando tú tienes una lista de metas, también sirve como GPS. No tengo claridad, ¿Cómo vas a tener claridad si no sabes ni siquiera dónde quieres ir? Hay un montón de caminos, pero si tú sabes que quieres ir a X destino, automáticamente los caminos se acortan a pocas opciones. Porque sí, también hay diferentes caminos para llegar a un mismo destino, pero cuando tienes claro el destino, las opciones se acortan y es mucho más fácil decidir y es mucho más fácil actuar y tener claridad. Si no tienes el destino claro, vas a poder elegir cualquier tipo de camino, peor aún, vas a terminar transitando un camino que tú no elegiste, sino que eligió alguien más por ti, porque tú no plasmaste de forma escrita lo que querías. Te quiero desafiar en este artículo a ti a que simplemente escribas tus metas, escríbelas y luego me cuentas cómo te va haciendo este experimento.
Actúa.
@adogel
Adolfo Gelder
adogel@gmail.com